Dias del Futuro Presente

Hemos comentado en este espacio temas de creatividad, el empeño y la honestidad aplicados a nuestro trabajo y nuestra vida diaria se traduce en resultados memorables y extraordinarios. Hemos aprendido el valor de la originalidad y que esta no siempre significa presentar una idea nueva, brillante y nunca antes vista, sino que podemos tener una aproximación distinta a una idea o producto ya conocido para lograr los resultados que buscamos.

Supimos que muchas veces las personas que llevan el título de “creativos” no lo son tanto como ellos creen que lo son, que buscar la controversia y el escandalo es señal de mediocridad y holgazanería; que la presunción intelectual es el camino más rápido hacia el ridículo (y no el ridículo divertido, sino el que da pena ajena).

Aprendimos también que hay decenas de opciones para presentar nuestras ideas al mundo y que estas de nada sirven guardadas en nuestros trasnochados cerebros o en esa carpeta en nuestro disco duro.

Discutimos sobre innovación, tecnología, creatividad y sobre la permanencia a la que podemos aspirar para la posteridad.

Pero nace una pregunta:

¿Qué sucede cuando nuestras ideas o nuestro trabajo están más allá de la comprensión del mundo donde vivimos?

Tenemos algo en nuestras manos que sabemos que puede cambiar el juego como lo conocemos y re escribir las reglas. Tienes en tus manos la solución, una opción única, un proceso optimizado, el producto que puede revolucionar el mercado, que será la envidia de sus pares y será copiado hasta la saciedad pero jamás igualado…y nadie sabe qué hacer con esto.

Hay resistencia de parte de las personas que siguen trabajando de forma tradicional, que ven amenazados esos procesos que les salen tan bien y les dan tanto dinero. Son obsoletos, anticuados y ya no funcionan en este siglo, pero son todo lo que tienen.

Hay resistencia de parte de la gente que tiene un miedo irracional a las ideas nuevas, a las formulas sin probar. Hay que copiar lo que ya tiene éxito para asegurar público y ganancias, tener una idea original significa correr el riesgo de fracasar, eso no lo podemos aceptar.

Habrá resistencia de parte de aquellos cuya limitada visión y capacidad de entendimiento no lleguen a comprender lo que estamos ofreciendo y nos subestimaran, sobajaran e intentaran desanimarnos para seguir la corriente, hacer lo que hacen todos los demás, seguir al rebaño en el camino de la seguridad.

Están allá afuera, no podemos evitar que se atraviesen en nuestro camino, por desgracia. Se van a convertir en obstáculos, pero no podemos dejar que nos detengan.

Tal vez simplemente estamos algo adelantados a nuestro tiempo, como Leonardo DaVinci, Nicola Tesla o Juan Garcia Esquivel y necesitamos que el mundo, la historia y la educación avancen un poco y nos alcancen, para lograr reconocimiento.

Mientras el futuro nos alcanza, sigamos soñando, sigamos innovando, creando, rompiendo las reglas y rebelándonos ante tanta resistencia. Nuestro día llegara.

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About Rodrigo Alvarez Juárez

Escritor, dibujante, locutor y creativo para impresos, cine, música, televisión y digital. Desde 2005 mantiene su blog Sacred Scrolls en donde publica sus opiniones sobre eventos, temas actuales e historias originales de ficción.
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